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Bachelard ante Scorza: apuntes sobre una compatibilidad problemática

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Manuel Scorza (1928-1983) fue poeta y novelista peruano, militante político y editor, muerto en un accidente aéreo en Madrid antes de cumplir los 55 años. Su obra ficcional consiste principalmente en la pentalogía titulada La guerra silenciosa, cinco novelas escritas entre 1970 y 1979 que narran, con una combinación singular de documentación histórica y fabulación mítica, la resistencia de las comunidades indígenas de los Andes centrales del Perú frente a la expropiación de sus tierras por parte de la minería transnacional y del Estado peruano, además de La danza inmóvil (1983), su última novela, de carácter más autobiográfico y experimental. La primera y más conocida de estas novelas es Redoble por Rancas (1970 - Bom dia para os defuntos, en la edición brasileña), en la que Scorza recrea los eventos reales ocurridos en la región de Cerro de Pasco en la década de 1960, cuando la Cerro de Pasco Corporation, empresa norteamericana que era entonces una de las mayores mineras del mundo, cercó territorios seculares de las comunidades campesinas, destruyendo su base económica y desencadenando un conflicto que costó vidas y fue sistemáticamente silenciado. Scorza fue testigo de esos eventos y participante del movimiento de resistencia antes de ser exiliado. La pentalogía que de ellos resultó alcanzó un enorme éxito en Europa, fue traducida a decenas de lenguas, mientras permanecía relativamente marginada en la América hispanohablante. Es sobre esta novela, y sobre el intento de leerla a través de un referencial teórico específico —Bachelard—, que versan las reflexiones que siguen.


A Terra e os Devaneios da Vontade - Ensaio sobre a imaginação das forças (2019; La terre et les réveries de la volonté) , de Gaston Bachelard, es, entre los volúmenes de la serie que el filósofo francés dedicó a la imaginación material, el que más de cerca trata de la piedra, del metal y de la resistencia que la materia opone a la voluntad humana. La elección no es arbitraria: la pentalogía La guerra silenciosa, de Manuel Scorza, tiene en la minería industrial de los Andes peruanos —y en la violencia con que la Cerro de Pasco Corporation se apoderó de las tierras de los comuneros de Rancas— su eje histórico y dramático central. Me pareció, por tanto, que había aquí una aproximación posible y productiva. En estas breves reflexiones pongo a prueba esa intuición: trato a Bachelard como referencial teórico y me pregunto si ofrece instrumentos útiles para profundizar la lectura de Redoble por Rancas y, por extensión, de la obra ficcional de Scorza. La respuesta, como se verá, es más complicada de lo que la intuición inicial sugería, pero esa complicación es, en sí misma, reveladora.


Bachelard abre A terra e os devaneios da vontade con una proposición que inicialmente parece invitar al análisis de Redoble por Rancas:


«A dialética do duro e do mole comanda todas as imagens que fazemos da matéria íntima das coisas. [...] No conhecimento dinâmico da matéria — e, correlativamente, no conhecimento dos valores dinâmicos do nosso ser — nada é claro se não pusermos, antes de tudo, os dois termos duro e mole. [...] Na ordem da matéria, o sim e o não dizem-se mole e duro.» (2019, p. 15)


Bachelard elige lo duro y lo blando como polaridades fundamentales de la materia, en detrimento de otras oposiciones posibles, como lo frío y lo caliente. La razón es filosófica antes que física: el frío y el calor son cualidades pasivas, sensaciones que el mundo impone al sujeto sin exigirle nada a su voluntad. Lo duro y lo blando, en cambio, solo se revelan en el encuentro con la mano que actúa —la dureza es la resistencia que la materia opone al esfuerzo, la blandura es la cede que ella ofrece a la fuerza. Son cualidades relacionales y volitivas, no meramente perceptivas. Por eso estructuran una fenomenología de la voluntad: lo blando dice sí a la voluntad que trabaja, lo duro dice no. Toda la civilización material comienza en esa negociación —la piedra tallada, la arcilla moldeada, el metal forjado.


Me pregunto si ese esquema tiene aplicación en Redoble por Rancas. El cerco de la Cerro de Pasco Corporation —la cerca que avanza sobre las tierras de los comuneros— es, en una primera lectura, una fuerza que dice no: no a los pastizales, no al ganado, no a la reproducción de la vida comunitaria. Y la resistencia de los comuneros podría leerse como la voluntad que rechaza la cesión. Pero la metáfora colapsa de inmediato: no hay aquí materia que resiste o cede a la voluntad de un sujeto que trabaja —hay dos sujetos históricos en conflicto, y en una primera lectura, la obra en referencia de Bachelard no fue construida para ese tipo de oposición. Si ambos son «duros», la dialéctica se vacía. Y si la derrota de los comuneros los volvería «blandos», llegamos a una conclusión políticamente inadmisible y teóricamente inútil.


La cuestión más profunda es anterior: en la obra en debate, ¿pretendía Bachelard que sus dualidades fueran trasladadas al campo de la metáfora social? La respuesta es no. Es explícito: la dialéctica duro/blando pertenece al dominio de la imaginación material —a la relación entre el sujeto que trabaja y la materia que responde a su mano. Aplicarla al conflicto entre comuneros y capital es forzar el esquema más allá de lo que soporta, convirtiendo una fenomenología del trabajo en una alegoría política que el propio Bachelard no autorizaría.


Podemos intentar una última aproximación: buscar en el campo imaginístico de la literatura scorziana elementos compatibles con el esquema bachelardiano propuesto en este libro. La propia novela ofrece la prueba. Las imágenes centrales de Redoble por Rancas son caballos que conversan con hombres, muertos que hablan bajo la tierra, personas que cambian de color, cercas que crecen sin que nadie las vea erigirse. A primera vista, podría objetarse que la cerca que avanza sin sujeto visible constituye una inversión productiva del esquema bachelardiano: en lugar de que el sujeto actúe sobre la materia, la materia actuaría sobre el sujeto. Pero esa lectura no aproxima los dos universos —los aleja aún más. Para Bachelard, la relación sujeto-materia es constitutiva: sin voluntad que trabaja, no hay dureza ni blandura, no hay imagen material posible. La cerca scorziana no invierte esa relación —la suprime. Es materia sin sujeto, acción sin voluntad, movimiento sin agente: precisamente lo que la fenomenología bachelardiana no puede pensar, porque presupone la voluntad como término constitutivo de cualquier encuentro con la materia.


La incompatibilidad, sin embargo, no es solo de esquema analítico —es de registro poético. El universo imaginístico de Bachelard, al menos aquí, es el de la piedra tallada, la arcilla moldeada, el metal forjado: imágenes que emanan del contacto físico entre voluntad y materia. Las imágenes de Scorza pertenecen a otro registro: son imágenes del prodigio, de lo mítico, de lo sobrenatural político —emanaciones del conflicto entre el mundo colonial y el mundo andino, entre lo documental y lo fabulado. La propia crítica especializada diverge sobre cómo nombrar ese registro: Antonio Cornejo Polar, el crítico más autorizado sobre literatura andina, clasifica a Scorza dentro del neoindigenismo, reconociendo elementos del realismo mágico pero rechazándolo como categoría central; Diana Geraldo Camacho describe Redoble por Rancas como discurso híbrido que combina novela neoindigenista, testimonial, crónica, narración lírica y discurso político; otros críticos más recientes, como Lira Borges (2024), aplican a la novela la poética del realismo maravilloso formulada por Irlemar Chiampi (2008). Esa divergencia expone la resistencia del texto a cualquier encuadramiento único. Y es esa resistencia la que hace a Bachelard inadecuado: su fenomenología presupone un objeto coherente, una relación estable entre sujeto y materia, una voluntad que se realiza en un encuentro definido. El objeto que Scorza ofrece rechaza esa estabilidad: es simultáneamente documental y fabulado, testimonial y mítico, realista y maravilloso. La tradición que va de Carpentier a Chiampi lee ese rechazo no como imperfección formal, sino como forma estética de resistencia epistémica: una manera de narrar que cuestiona, en la propia estructura, las categorías del realismo europeo, porque esas categorías ya llevan en sí la visión de mundo del colonizador. Si esa lectura es correcta, las imágenes de Scorza no son incompatibles con Bachelard por accidente: son incompatibles porque constituyen una poética que cuestiona, en la forma, la epistemología que sustenta la fenomenología bachelardiana, esto es, la epistemología del sujeto que domina la materia, que transforma el mundo, que realiza la voluntad en la obra. Será preciso averiguar en otras obras de Bachelard si esa intocabilidad es total.


Además de esto, será preciso enfrentar otra cuestión: saber si, descartada la incompatibilidad imaginística, no habría una incompatibilidad política e histórica. La fenomenología de Bachelard presupone un sujeto que trabaja la materia en condiciones de relativa autonomía: elige la piedra, aplica la voluntad, siente la resistencia, negocia con la dureza. Es un sujeto que ya puede querer antes de actuar. El sujeto que Scorza narra no parte de ese punto: sus condiciones de existencia y de trabajo fueron expropiadas antes de cualquier encuentro con la materia. El comunero de Rancas no enfrenta la dureza de la piedra como artesano que la trabaja —enfrenta la dureza de un orden colonial que le quitó el derecho a trabajar la tierra que es suya. La voluntad que Bachelard, al menos en la obra estudiada, presupone ya constituida cuando el sujeto toma el martillo es, en Scorza, la voluntad que necesita primero reconstituirse contra la expropiación.


El sujeto fenomenológico de Bachelard es implícitamente un cuerpo que llega a la materia ya libre para actuar sobre ella. El cuerpo que habita Rancas llega a la materia ya marcado por la servidumbre colonial, por la expropiación territorial, por la invisibilidad jurídica. Esa diferencia no es fenomenológica, es histórica. Y la fenomenología de la voluntad, tal como Bachelard la concibe, no tiene instrumentos para ver esa diferencia. La dimensión histórica y política de la insuficiencia de Bachelard se vuelve aún más nítida cuando examinamos el prometéismo que subyace a su fenomenología. La cita de Melville que Bachelard moviliza —«el ladrillo y el mortero encierran secretos más profundos que el bosque y la montaña»— merece atención. En Pierre, or The Ambiguities (1852), la frase es dicha por el protagonista Pierre Glendinning al convencer a su supuesta hermana ilegítima Isabelle de que la vida urbana es más rica en misterio que la naturaleza. Es un discurso de seducción intelectual —y profundamente irónico, porque Nueva York va a destruirlos a ambos. Bachelard cita la frase sin ese contexto, transformándola en una afirmación filosófica sobre la superioridad de la materia trabajada sobre la naturaleza bruta, vaciándola de su ironía trágica original.


El vaciamiento, sin embargo, revela algo. Bachelard y Melville comparten un prometéismo de la voluntad: el hombre se realiza venciendo la resistencia de la materia; el bosque y la montaña son punto de partida, el destino es la obra humana. La minería industrial de la Cerro de Pasco Corporation lleva ese prometéismo a su extremo capitalista: extracción sin relación artesanal, sin voluntad individual, sin diálogo con la piedra. La cosmovisión andina que Scorza moviliza, a su vez, rechaza el prometéismo de raíz: en la tradición de la Pachamama, la tierra no necesita ser labrada para tener profundidad —es sagrada antes de cualquier martillo. El Apu, espíritu de la montaña, no es adversario a vencer ni materia a transformar: es presencia a respetar, sujeto con derechos propios independientes de cualquier uso humano.


Esto configura una tensión de tres puntas en la novela: el prometéismo fenomenológico de Bachelard; el prometéismo capitalista de la minería transnacional; y la cosmovisión andina que rechaza ambos. Scorza escribe en una posición incómoda y fecunda entre esos tres polos, desde una concepción marxista que poco tiene que ver con ideas como el sumak kawsay o la Pachamama. Es decir, ficcionaliza esas tradiciones sin adherirse directamente a ellas.


Intentar aplicar la obra A Terra e os Devaneios da Vontade, de Gaston Bachelard, como referencial teórico para el análisis de la novela de Scorza nos conduce a dos resultados que vale la pena separar.


El primero es positivo: la fenomenología de la voluntad permite ver que el pensamiento europeo sobre la materia y la minería transnacional comparten una misma estructura de relación con la tierra —ambos presuponen un sujeto que actúa sobre ella para realizarla o extraerla. Esa coincidencia no es obvia, e identificarla ilumina, por contraste, lo que está verdaderamente en juego para las comunidades andinas en la novela de Scorza: no la realización de una voluntad contra la materia, sino la defensa de una relación con la tierra que antecede y excede cualquier lógica del trabajo o de la extracción.


El segundo resultado es un límite: Bachelard no ofrece instrumentos para analizar el conflicto de despojo territorial que es el corazón de la novela, ni para leer una poética que —como muestran los debates críticos en torno a Scorza— es ella misma una forma de contestación, en el lenguaje y en la estructura narrativa, de la visión de mundo que la fenomenología bachelardiana presupone. El problema no está en Bachelard: está en el desajuste entre el objeto que él construyó —la relación imaginante entre un sujeto y la materia que trabaja— y el objeto que Scorza nos ofrece. Saber dónde falla un referencial es también comenzar a saber lo que se necesita encontrar.


Estas anotaciones fueron producidas en el ámbito de la coordinación del Grupo de Investigación sobre Literatura, Ecología y Decolonialidad (GP-LEDAL), vinculado al Departamento de Geografía de la Universidad de São Paulo (USP), y forman parte de las investigaciones desarrolladas por el autor en el marco de su posdoctorado.


Obras consultadas

  • BACHELARD, Gaston. A terra e os devaneios da vontade: ensaio sobre a imaginação das forças. 5ª edição.Tradução de Paulo Neves da Silva. São Paulo: Martins Fontes, 2019.

  • CARPENTIER, Alejo. O reino deste mundo. Prólogo do autor. Tradução de João Olavo Saldanha. Rio de Janeiro: Civilização Brasileira, 1985.

  • CHIAMPI, Irlemar. O realismo maravilhoso: forma e ideologia no romance hispano-americano. 2ª edição. São Paulo: Perspectiva, 2015.

  • CORNEJO POLAR, Antonio. Sobre el neoindigenismo y las novelas de Manuel Scorza. Revista Iberoamericana, Pittsburgh, v. 50, n. 127, p. 549-557, 1984.

  • GERALDO CAMACHO, Diana V. Redoble por Rancas: un discurso híbrido. Connotas: Revista de Crítica y Teoría Literarias, Hermosillo, n. 4, p. 83-102, 2007. On line: https://connotas.unison.mx/index.php/critlit/article/view/207 - Acesso em 10.05.2026.

  • LIRA BORGES, Thiago Roney. A máquina de sonhar de Bom dia para os defuntos: a forma do realismo maravilhoso de Manuel Scorza. Jangada: Crítica, Literatura, Artes, Viçosa, v. 11, n. 2, e110206, 2024.

  • MELVILLE, Herman. Pierre, or The Ambiguities. New York: Harper & Brothers, 1852.

  • SCORZA, Manuel. Bom dia para os defuntos, 3ª edição. Tradução: Hamílcar de Garcia. São Paulo : Círculo do Livro, 1976.


Guilherme José Purvin de Figueiredo, professor de Direito Ambiental e Procurador do Estado/SP Aposentado, é graduado em Direito e Letras pela USP, Doutor e Mestre, Pós-Doutorando junto à FFLCH-USP, desenvolvendo pesquisa no âmbito da Geografia, Literatura e Arte. Coordenador Internacional do Instituto Brasileiro de Advocacia Pública e da Associação dos Professores de Direito Ambiental do Brasil. É coordenador da Academia Latino-Americana de Direito Ambiental - ALADA.


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